La historia de los antibióticos se remonta a inicios del siglo pasado. Todavía hasta el siglo XIX muchos seres humanos fallecían a causa de enfermedades causadas por bacterias; algunas hoy las curamos solo con una pastilla.

Es importante destacar que el sistema inmune del cuerpo ataca con éxito el ataque de algunas bacterias, pero en oportunidades resultan muy fuertes y resistentes y es en ese momento donde se recurre a estos medicamentos

Evolución en la historia de los antibióticos

A principios del siglo pasado el científico Alexander Fleming descubre por casualidad en su laboratorio un ingrediente antimicrobiano capaz de disolver bacterias.

Observó que este elemento, posteriormente denominado penicilina, se multiplicaba y tenía la potencia suficiente para eliminar unas bacterias presentes en el laboratorio.

Es así, que tras varias décadas de experimentos quedó demostrado la propiedad que tiene la penicilina para destruir bacterias infecciosas.

Ya a mediados del Siglo XX el uso de la penicilina se convirtió en un medicamento accesible usado para combatir enfermedades como la neumonía. Su éxito motivó otras investigaciones que culminaron en la producción de antibióticos para combatir diferentes enfermedades.

¿Significa que los antibióticos pueden contra todo?

Lo anterior, no quiere decir que los antimicrobianos o antibióticos sean capaces de vencer todas las enfermedades. Usados en el momento adecuado y en las dosis correctas pueden curar enfermedades que de otro modo resultarían graves y hasta mortales.

De hecho, los estudios médicos realizados han demostrado que la exposición continua a los antibióticos causa una resistencia en el organismo. Es decir, si cada vez que se te irrita la garganta tomas una dosis de éstos, con el tiempo, deberás aumentar la dosis para lograr el mismo efecto: estar sano.

Y el problema vendrá exactamente cuando te veas expuesto a una infección grave, ya que se deberá saturar tu organismo con antibióticos y eso no es nada saludable.

Frente a todo lo expuesto, la historia de los antibióticos nos remonta a le época donde una infección de garganta en un niño podía resultar muy grave y, por ejemplo, los casos de meningitis tenían baja tasas de sobrevivencia.

Aún es estos casos, en el paciente que sobrevivía, la infección dejaba secuelas importantes, que llegaba hasta el retardo mental.

Su evolución ha permitido tratar con éxito incontables enfermedades. Sin embargo al mismo ritmo, las bacterias se han hecho resistentes a los medicamentos, haciendo difícil su tratamiento y cura.

Por esta razón se debe tener especial cuidado en el uso de antibióticos y solo tomarse bajo prescripción y estricta supervisión médica.

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